Obed Zamora Sánchez

obedzamora@hotmail.com

La carpintería de Rivera en Tuxpan. Lalo “El Sordo” Pulido un verdadero maestro en la construcción de barcos. Tampico mandaba hacer su flota camaronera en el puerto de Tuxpan.

Tuxpan , 28-07-2007

En el último tercio del siglo XIX, la flota de cabotaje que intercambiaba rutas comerciales con Tuxpan, los puertos del Sureste, Tampico, Tamaulipas y parte del sureste americano, se intensificó notablemente. Las oligarquías de la ciudad, formadas principalmente por comerciantes que habían llegado gracias al panorama económico de la región procedentes de España, Líbano, Italia, Alemania y Francia, eran poseedores de un comercio floreciente que necesariamente tenía que manejarse por la vía marítima por que no había comunicaciones terrestres.

Por lógica, los pequeños navíos que hacían estas travesías fueron construidos, -la mayor parte- en nuestro puerto. No hay datos históricos de los primeros armadores que se dedicaron a esta industria; es posible que muchos de estos medios de transporte fueran hechos en diversos puertos del Golfo o importados de los Estados Unidos.

Sin embargo, a fines de los años 30’s y comienzos de los 40’s, Don Juan Perdomo tenía un astillero en Santiago de la Peña, al final de lo que hoy es el patio de la Compañía Celasa y construyó primero un paileboat pequeño, “El Dante” que hacía su travesía hacía “la otra costa” (Quintana Roo) para llevar a los chicleros que trabajaron en los grandes bosques de zapote chico en aquella región1. Más adelante construyó dos importantes pailebots de 160 toneladas: El “Vicente Antonio”, para Don Juan Capelini de Gutiérrez Zamora, sólido barco de tres mástiles, de vela y de motor, al que tuve la oportunidad, -siendo un niño-, de asistir a su inauguración. Fueron sus capitanes los hermanos Gelasio y Antonio Lima.2 El otro, el “San Francisco” y uno de 40 toneladas “El Tuxpan” para Diógenes Osorio, según me comentó Demetrio Vidal (79), quien inició su carrera como maestro de la carpintería de rivera, cuando era un jovencito, precisamente con D. Juan Perdomo en el año de 1942.

Demetrio recuerda con emoción la trayectoria brillante de Lauro Pulido, el mejor constructor naval de todo el Golfo de México en su momento. Con él se desarrolló como maestro carpintero a inicios de los años 50.

Tuvimos una amena charla donde compartió conmigo y les reproduzco a ustedes, lectores, cómo “Lalo El Sordo” fue conocido, querido y respetado.

Natividad, hija de Lalo, me narró que su papá nació en Santiago de la Peña hijo de Don Pastor Pulido y de doña Natividad Morales, se casó con Natividad Iturbide de Amatlán.

Fue un autodidacta en la construcción naval. Tuve oportunidad de ver los planos3 del barco “Oro Becerro” de la compañía Pescados y Mariscos S.R.L. del puerto de Tampico, Tamaulipas y que fue construido por él aquí en Tuxpan. Medía la citada embarcación 15 metros de eslora, casi 4 de manga y tenía una capacidad de 20 toneladas con un motor de tractolina Lathrop de 60HP. Este barco lo terminó en Noviembre de 1952.

Lauro se inició con una cajita de herramienta y construyó sus primeros esquifes para el pasaje fluvial de “Tuxpan al otro lado”.

“Los hizo a la perfección, eran de remos y uno pasaba contemplando el maravilloso paisaje de nuestro río y si tú remabas, no te cobraban el pasaje, que era de 10 centavos”, comentó Vidal y agregó que los esquifes fueron prácticamente sus primeros trabajos.

Posteriormente y siendo muy joven, Lalo construyó en el patio de su casa en Santiago de la Peña, muy cerca del río, su primer barco camaronero, era pequeño de unos 15 metros de eslora llamado “Maya” en honor a su capitán Enrique Maya, uno de los mejores Patrones de Costa4 que Demetrio conoció y que le mandó a hacer el señor Modesto Llarena procedente de Tampico, el cual quedó muy bien impresionado de la magnifica construcción que Lalo había hecho, y posteriormente le ordenó los siguientes barcos camaroneros, los cuales eran de 60 a 80 toneladas de capacidad.

Así el “Sordo Pulido”, junto con un excelente equipo en el que estaba incluido Demetrio Vidal y el alvaradeño Francisco Ochoa y muchos más, construyeron los barcos: “El Jarocho”, “Oro Becerro”, “La Luna del Norte”, “La Luna del Sur” y “El María Alejandra” entre otros.

Fue entonces como Lalo ya era el propietario de su propio astillero, en lo que sería ahora la parte próxima al costado del Puente Tuxpan en Santiago de la Peña.

“Construyó también para la familia Fano dos preciosos yates a todo lujo Al estilo Americano”. Afirma Demetrio.

“Estos yates -me comenta Don Luis Deschamps- fueron efectivamente propiedad de un miembro de la familia Fano, casado con una chica de apellido Busch, hija de un conocido empresario automotriz de México. Sin embargo uno fue vendido a Nick Noyce quien fuera dueño de la cadena de restaurantes Mauna Loa y del éxitoso centro nocturno Tropicana, de la ciudad de México”.

Pulido tenía una inclinación natural para hacer de sus construcciones lo más perfectas posibles y con un gran sentido del equilibrio, ninguna se hundió por fallas en su manufactura. Las maderas que se usaban, eran de la mejor calidad, traídas de los bosques cercanos a la ciudad.

Para las “curvas” (el costillar) se utilizaban maderas “duras” como el chijol, el uvero y la mora; para las “quillas” y los mástiles la alzaprima, la “rodra” (la proa) era de chijol, el espejo (la parte posterior o popa) era de cedro rojo así como el piso. Las ruedas de los timones eran de zapote con sus mazas (sus agarraderas) bien torneadas con un acabado impecable y reluciente.

Lo dicho, el señor Pulido era un perfeccionista, pero además tenía un excelente sentido de la elegancia para hacer sus barcos. Por algo el señor Llarena de Tampico lo consideró el mejor constructor naval del Golfo de México y por ello entró “al Salón de la Fama” me comenta Demetrio entre risas.

“Sus hijos no heredaron el oficio. Arnulfo (+) fue su administrador sus otros hijos fueron: Roberto, Pastor, Antonio Gabriel y las hijas Natividad, Laura y Conchita (+)

Lalo se trasladó al puerto de Tampico, Tamaulipas para continuar la construcción de barcos, sobre todo camaroneros, ya que el terreno en donde se encontraban los astilleros aquí en Tuxpan fue vendido con motivo de la construcción del puente. El astillero fue desmontado, las sierras mecánicas y de cinta las adquirieron los Estévez –famosos carpinteros de la ciudad-, las machimbradoras, el torno, el trompo así como parte de su herramienta fue también adquirida por Don Apolonio Guevara.

Por otra parte y recordando al colaborador en la construcción de los barcos, el Sr. Francisco Ochoa éste tenía una familia muy extensa y que radicaba en Santiago de la Peña. Don Pancho (como le decían cariñosamente) procreó a dos hijos: Fallo (Rafael) que fue ingeniero civil y maestro de la Escuela Secundaria y de Bachilleres y la Profesora Yoya Ochoa. Don Pancho finalmente emigró a Guatemala y continuó como diseñador y armador de barcos, nunca regresó. Tenía dos hermanos, Vicente, que vendía unos deliciosos volovanes y José Agustín que también era constructor y reparador de esquifes, padre de Rafael Ochoa (Homónimo de su primo el Ing. Ochoa) quien me narró estos datos.

Finalizamos la charla Demetrio y yo, recordando diversos pasajes de nuestra niñez y de nuestras familias de Santiago de la Peña, de cómo al cerrar el astillero del Sordo Pulido, Demetrio se volvió un maestro que enseñó el taller de carpintería por 30 años en la Escuela Secundaria Federal Numero Uno de esta ciudad. Al principio no tenía taller y mataba el tiempo enseñando matemáticas, su gran afición y además de tocar el tresillo, (era integrante de un son que fue muy popular en Santiago de la Peña el cual lo componían: Juan Estrada, Gaspar Olivares, Nato García, Francisco Palafox y Eladio Loya.) Algunos de sus alumnos de matemáticas, en la Escuela Secundaria Federal Número Uno fueron: Carlitos Méndez –Hijo del profesor Procopio Méndez, mi querido maestro del cuarto año de primaria en la Escuela Enrique C Rébsamen – y de Pablo Elorza entre otros. Los hijos de Demetrio son su mayor orgullo, uno es Ingeniero Civil otro es Profesor de Matemáticas y tiene además dos Abogados, es en suma un hombre en plenitud, que logró grandes metas y que fue un testigo importante de esta pequeña historia de nuestra ciudad, relacionada con la Carpintería de Rivera.

Lalo El Sordo, falleció a una avanzada edad en Tampico, el l5 de abril de 1982. Sus restos fueron trasladados a Santiago de la Peña en donde reposan en su cementerio. Su sepelio fue una enorme manifestación de duelo por la gran estima que se le tiene tanto a él como a su familia.

Toda esta época gloriosa, prácticamente despareció, para dar paso a la construcción de embarcaciones menores como las lanchas motorizadas que suplantaron a los esquifes, los botes para pesca deportiva e industrial los cuales son ahora de fibra de vidrio aunque también se usa madera en su estructura. Algunos son fabricados aquí, pero una gran mayoría son importados. La flota atunera y camaronera es ahora de fierro y el romanticismo de aquellos barcos hecho de madera y con el corazón despareció para siempre. Tiempos que ya nunca volverán….


REFERENCIAS

Entrevista con Demetrio Vidal
Entrevista con Natividad Pulido y Gertrudis Escudero
Colaboración de D. Luis Deschamps Pérez
Colaboración de José Luis Benítez.
Colaboración de Rafael Ochoa.
Colaboración de Brianda Zamora Escudero


MATERIAL FOTOGRAFICO

Archivo de las señoras Natividad Pulido y Gertrudis Escudero.
Tuxpan. Veracruz Imágenes de su Historia. Leopoldo Alafita. Filiberta Gómez Cruz. - 1991 Archivo General del Estado de Veracruz.

PÌES DE LAS FOTOGRAFIAS

1.- Lauro “Lalo” Pulido sentado en el “carabanchel” del “Pesquerito del Golfo” que terminaba de construir en 1947 en el puerto de Tampico.
2.- El señor Pulido en la proa del camaronero Morelos No. 2 construido en 1966 en Santiago de la Peña.
3.- Lauro Pulido en sus años mozos.
4.- En Tampico, Lauro Pulido construyó el camaronero Martha Elba ***** (la dos van juntas Leobardo)
5.- Un hermoso barco camaronero El Modestin flota en las aguas del río Tuxpan.
6.-. En esta área estuvieron los astilleros del Sordo Pulido en Santiago de la Peña
7.- Los famosos esquifes que hacían el tráfico fluvial de Tuxpan a Santiago de la Peña.
8.- Imagen que muestra la construcción del camaronero “La Jarochita” en el astillero de Santiago de la Peña propiedad de Lauro “Lalo” Pulido.
9.- El equipo de Lauro Pulido trabajó intensamente en la construcción de numerosos barcos en Santiago de la Peña.
10.- Demetrio Vidal, estrecho colaborador de Lauro “Lalo” Pulido el mejor constructor naval del Golfo de México en su género y en su época.

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